24 de Marzo Día Nacional de la
Memoria por la Verdad y la Justicia.
24 de Marzo, con la mirada del
género.
El 24 de marzo de 1976 las tres
Fuerzas Armadas a través de un golpe de Estado, derrocaron a la entonces
presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón, dando inicio a una
dictadura.
El mismo día del golpe, la Junta
de Gobierno Militar tomó varias medidas: declaró el Estado de sitio; suspendió
la actividad de los partidos políticos; intervino los sindicatos; prohibió el
derecho de huelga; instaló la pena de muerte para delitos de orden público;
impuso una férrea censura de prensa y removió los poderes ejecutivos y
legislativos nacionales y provinciales. Es decir, clausuró todas las
instituciones fundamentales de la vida democrática.
Se dio comienzo al “terrorismo de
Estado”, ya que existió un plan represivo sistemático para disciplinar a una
sociedad que venía de una fuerte movilización y organización social y política.
Además de encarcelar, perseguir y condenar al exilio a militantes políticos, la
dictadura aplicó una metodología de terror específica: la detención y
desaparición forzada de personas, las torturas sistemáticas —entre ellas los
delitos sexuales— y el secuestro y apropiación de menores. Para esto se utilizó
la fuerza pública estatal de manera ilegal y se instalaron más de 500 centros
clandestinos de detención.
Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Las Madres de la plaza son mujeres
cuyos familiares —hijos, hijas, nietos, nietas— fueron víctimas del terrorismo
de estado, fueron “desaparecidos”. Empezaron a buscarlos en plena dictadura,
primero de manera individual; al poco tiempo constituyeron agrupaciones donde
transformaron el dolor privado en lucha colectiva. Fueron estas mujeres las que
encabezaron la más contundente oposición a la dictadura, a partir de la
denuncia y el reclamo incansable por la detención y desaparición de sus
familiares.
24 de marzo y género: «De la casa a la plaza» - Educ.ar
Madres de Plaza de Mayo nació
como una organización de derechos humanos en el año 1977, durante la última
dictadura, cuando un grupo de mujeres salió a pedir por la vida de sus hijas
desaparecidas e hijos desaparecidos. El pañuelo blanco, la ronda alrededor de
la Pirámide de Mayo y las siluetas se constituyeron en símbolos y rituales que
desafiaban el terrismo estatal y visibilizaban su reclamo. Muchas de las Madres
tuvieron que aprender qué significaba volver público su dolor personal para
buscar memoria, verdad y justicia.